Adentrate en el bosque, escucha el llamado de la naturaleza de volver al origen, camina por los senderos de este mágico lugar, palpa de cerca la historia visitando las minas antiguas que se encuentran conectadas a través de túneles, disfruta la serenidad del silencio absoluto, porque los sonidos son orgánicos y están a cargo de los animales que aquí habitan, del viento, el fuego, y del agua que juega en la paredes de piedra para formar una cascada…
Desde las terrazas puedes apreciar el atardecer, la danza de la nubes que muchas tardes llegan hacer compañía y literal puedes estar dentro de ellas, meditar, leer, observar el vuelo coordinado de la aves o simplemente disfrutar de la vista privilegiada de la sierra, de los matices en sus relieves y sus colores, de su flora abundante y variada. En la noche, solo queda agradecer por el mar infinito de estrellas que se aprecian, y en tiempos de lluvia, de la luz mágica de las luciérnagas y las tormentas eléctricas.
